Funciones de un integrador social

El pasado 10 de enero fue el Día del Integrador Social. Desde femcet aprovechamos la ocasión para explicar en qué consiste este oficio.

La persona que trabaja como integradora social se encarga de desarrollar actividades para solucionar problemas relacionados con la exclusión social de determinados colectivos vulnerables, promoviendo la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas, sea cual sea su condición. 

Así, como dice la palabra, se encarga de llevar a cabo acciones para la integración social de las personas en riesgo de exclusión.  En concreto, las funciones de un integrador social que trabaja con personas con discapacidad están relacionadas con la intervención directa en este colectivo de personas, que afecta al 9% de personas en España, según la última encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud, publicada en 2008 por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por lo tanto, lleva a cabo planes de acción y programas para luchar contra el riesgo de exclusión social y lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad en todos los aspectos de su vida.

Qué hace un integrador social: tareas y funciones 

Las funciones concretas de un integrador social son variadas y dependen del sector de población al que se dirige. En general, las tareas de un integrador social son

 

  • Intervención directa a través de la organización, implementación y evaluación de programas dirigidos al colectivo en riesgo de exclusión social, trabajando áreas concretas como la autonomía personal o la inserción laboral
  • Realización de actividades concretas y especializadas, como asesoramiento individual, talleres grupales o charlas temáticas. 
  • Mediación entre personas afectadas y otros colectivos, aplicando medidas de gestión de conflictos y técnicas de participación activa. 
  • Implementación de mejoras de la comunicación a través de Sistemas Alternativos y Aumentativos de la Comunicación (SAACs), distintos al lenguaje hablado, motivando su uso para compensar las dificultades de comunicación. 



Cualidades de un integrador social 

La persona que trabaja como integradora social debe tener habilidades comunicativas e interpersonales, ya que trabaja directamente con personas en riesgo de exclusión social. También debe estar comprometida con la igualdad de oportunidades de todos los colectivos y personas y tener sensibilidad social y compromiso ético, así como capacidad de escucha activa, paciencia y empatía.

 

El integrador social trabaja con otros profesionales del sector, que pueden intervenir desde la psicología, la pedagogía o la educación social, entre otros, para mejorar la vida de las personas. Este trabajo en red es fundamental para garantizar una mejor intervención y seguimiento individualizado, y es por ello que el integrador social también debe aplicar métodos de resolución de conflictos, saber trabajar en equipo y ser responsable, organizado y educado. 



Cómo ser integrador social 

Para trabajar como integrador social es necesario realizar un Grado Superior de Formación Profesional especializado de 2 años de duración. El Real Decreto 1074/2012, de 13 de julio, establece el título de Técnico Superior en Integración Social, y fija sus enseñanzas mínimas. 

 

La diferencia entre el oficio de integrador social y el de trabajador social es la titulación requerida, ya que mientras la primera requiere, como hemos dicho, un Grado Superior de 2 años, la segunda corresponde a un Grado Universitario de 4 años.

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